jueves, 2 de abril de 2020

Escenarios de evaluación (II)

Durante el tiempo que estaba repasando las ideas que quería comentar en esta entrada, la Consejería de Educación de la Junta de Andalucía ha hecho pública una "CIRCULAR DE 2 DE ABRIL DE 2020 DE LA DIRECCIÓN GENERAL DE ORDENACIÓN Y EVALUACIÓN EDUCATIVA RELATIVA A LOS PROCESOS DE ENSEÑANZA-APRENDIZAJE Y DE EVALUACIÓN EN LOS CENTROS DOCENTES ANDALUCES COMO CONSECUENCIA DE LA ORDEN DE 13 DE MARZO DE 2020 DE LA CONSEJERÍA DE SALUD Y FAMILIAS", así que voy a intentar incorporar algunos aspectos de esta circular al texto ya pensado y redactado sobre los escenarios.

Me vais a permitir que comience hablando del tercer y cuarto escenarios: “La evaluación positiva”, ya que quisiera centrarme más profundamente en el segundo escenario.
Estos escenarios son los que en términos más llanos los entendemos como “aprobado general”. Todo el mundo aprueba, todo el mundo pasa, y lo único que hay que averiguar es la nota final que se le va a poner al alumnado. Ya hemos visto en la circular de la Consejería de la Junta de Andalucía, , que estas dos opciones han sido descartadas. Evidentemente, planteaba un gran problema, sobre todo porque no se cumplía la condición de “la evaluación del proceso de aprendizaje del alumnado será continua, formativa, integradora, y global o diferenciada, en su caso, según las distintas áreas/materias del currículo”. Es más, ¿cómo justifico yo esa calificación mínima de 5 puntos y esa máxima de 10? ¿Con evaluaciones anteriores de este curso? ¿Evaluaciones de otros cursos? Y no estoy pensando solo en las etapas de Primaria o Secundaria, sino sobre todo en la nota de finalización del bachillerato, nota que va a influir directamente en el futuro de los alumnos y alumnas. 
Creo que estos escenarios tienen muchos condicionantes que hacen que no sean viables como escenarios posibles para estos tiempos.
Es más, acabo de escuchar al Consejero de Educación de Andalucía donde descarta por completo estos dos escenarios por ser totalmente injustos. Así que, los apartamos ya y seguimos.
Comienzo ahora con el segundo escenario, el de “ajuste del currículo”. Yo siempre he sido partidario de los ajustes del currículo, (los que ya me leéis hace tiempo lo sabéis) no solo en estos tiempos sino en el desarrollo normal con una enseñanza presencial. Y estoy hablando de ajuste, no de adaptación. Reconozco mi ignorancia en los currículos establecidos para todos los tipos de enseñanza, pero me conozco los de Primaria, Secundaria, Bachillerato y los de Música en la Enseñanza de Régimen Especial). En todos esos currículos no habría problema de ajustes. En la etapa de Primaria, siempre nos hemos quejado de lo repetitivo del currículo, pero eso ocurre también en otras etapas, baste el ejemplo del área de Lengua Castellana en Secundaria donde se puede ver que también es repetitivo. (El estudio sobre el currículo del área se puede ver pulsando en el siguiente enlace).
Pero además de este ajuste del currículo, necesito también recurrir no solo a la libertad pedagógica del centro, sino a la del propio docente. 

No sé si la propuesta que voy a describir a continuación corresponde exactamente a este segundo escenario, pero, como siempre digo y sin ánimo de que sea lo único válido, lo expongo a vuestra consideración.
Pensemos. 
- El tema de esta entrada es ver cómo podemos llegar a poner una calificación final al alumnado, y si esa calificación cumple con las condiciones de que sea justa, pero sobre todo respetuosa con las capacidades de cada uno de los alumnos y alumnas que tengamos.
- Según la circular que se ha mencionado antes, y haciendo referencia a la instrucción de 13 de marzo de 2020, de la Viceconsejería de Educación y Deporte, relativa a la suspensión de la actividad docente presencial en todo en todo el Sistema Educativo Andaluz, se menciona que “se debe garantizar la continuidad de los procesos de enseñanza-aprendizaje”. 
- Dentro de ese proceso de enseñanza-aprendizaje hay un apartado importante que es la evaluación.
- La continuidad del proceso incluye la evaluación de las actividades que se desarrollen durante el periodo no presencial. (Es imposible que yo no evalúe, y es probable que hasta califique, las actividades que desarrollen durante este periodo).
- La evaluación debe cumplir con una serie de requisitos, aunque en estos momentos lo que estamos buscando es más una nota que el que sea formativa,….
- Los referentes de la evaluación son los criterios.

Teniendo todo esto en cuenta, ¿cuál es mi propuesta?
Premisa 0.
Los contenidos no son lo importante, no son lo fundamental y no es lo que hay que ajustar. (En contra de lo que dice la circular de 2 de abril mencionada)
Premisa 1.
Yo, como profe, tengo una serie de criterios que evaluar y calificar a lo largo del curso o del ciclo. 
Premisa 2. 
Dependiendo de mi programación, tanto de ciclo como de nivel, habré realizado una secuenciación y hasta una ponderación de los mismos.
Premisa 3.
Probablemente habré realizado una distribución temporal trimestral de los criterios. 
Premisa 4.
No voy a poder desarrollar y/o trabajar todos los criterios de evaluación que tenía previstos. 

Teniendo en cuenta estas premisas, y partiendo de la idea de que me va a dar igual que volvamos a tener un periodo presencial o no, (bueno, no me va a dar igual, pero a efectos de calificación sí), imaginando que estamos ya en junio, y que siguiendo la normativa hay que poner la nota de la evaluación final, lo que establezco es un sistema de ajuste criterial, basado en lo siguiente: 
Primero: Marco aquellos criterios de evaluación que dentro de mi programación haya establecido para el curso y que haya trabajado en algún momento, ya sea de forma presencial durante el primer trimestre, la parte del segundo trimestre antes del cierre o la parte del tercero, si es que volvemos.
Segundo: Reviso si los instrumentos de evaluación que yo había marcado en un principio son útiles para aquellos criterios que se han desarrollado de forma no presencial. Si yo había propuesto un examen para comprobar el grado de adquisición del criterio, basado en una rúbrica o lista de cotejo, y no puedo o no quiero, o simplemente no me fío de hacer un examen online, tendré que optar por cambiar el instrumento o la técnica por otra más adecuada.
Tercero: Los criterios de evaluación no trabajados, desarrollados o “imposibles” de evaluar (nótese lo de imposibles entrecomillado), no se van a tener en cuenta.
Cuarto: Si tengo una nota por cada criterio, tengo dos opciones, o bien saco la media entre las notas de dichos criterios (eso que nos gusta tanto a los docentes) o bien la obtengo realizando la operación necesaria de acuerdo a una ponderación de los mismos. 

Con esto, ya tengo una calificación, (que es lo que me piden), en base a los criterios, que son los referentes que hay que tener.

Vamos a aclarar algunos aspectos a esta propuesta. 
a) No es sacar la nota media de la primera evaluación y de la parte de la segunda. Esta propuesta no tiene en consideración esas dos calificaciones, sino la de los criterios trabajados, desarrollados y evaluados hasta el momento de poner la nota.

b) El alumnado NEAE que tenga algún tipo de adaptación a nivel de curso, con sus criterios establecidos, se le califica según lo desarrollado hasta ese momento, no por su adaptación completa. No vamos a calificar a un alumno por todo lo previsto, sino por lo realmente desarrollado. 

c) El alumnado debe ser evaluado según sus capacidades, y con esto no solo me refiero a las capacidades propias que tenga, sino a las circunstancias que se hayan producido durante el periodo no presencial (ausencia de tecnología en casa, problemas familiares, de salud, emocionales,…)

Este sistema que propongo, se puede ajustar a cualquier etapa, ciclo, nivel, o tipo de estudios. Permitiría la promoción y creo que sería respetuoso con los principios de equidad, y sobre todo de respeto a la persona.

Para acabar, y ante la falta de claridad que poseen las instrucciones, circulares, o cualquier otra “cosa” que se emite desde nuestra Consejería, sería necesario ya ir haciendo una previsión de cómo vamos a elaborar, o mejor dicho, qué vamos a poner en los informes de tránsito entre etapas (sobre todo cuando se cambia de centro). Una posibilidad es hacer un informe general consistente en el que se ha trabajado, qué criterios se han desarrollado y una evaluación global. Ya después, se entraría en el análisis personal y el traspaso de información entre tutores. Pero supongo que eso es probable que aparezca, dando una idea, como orientaciones de principio de curso.

Espero haber sido claro en esta exposición, de todas maneras, como siempre, abierto al diálogo por redes sociales @kikeguerrerot.






miércoles, 1 de abril de 2020

Escenarios de evaluación (I)

Hace unos días, Fernando Trujillo publicó en “El diario de la educación” cuatro posibles escenarios de evaluación para completar el curso y cumplimentar la tercera evaluación.

Dejando aparte la normativa, que ya se ve que en estos casos se puede “legislar” por vía de urgencia y realizar decretos, órdenes, instrucciones,… en un breve periodo de tiempo, voy a intentar dar mi opinión sobre dichos escenarios, por lo que recalco que son MIS opiniones. 

Antes de comenzar, quisiera reproducir unas declaraciones que ha realizado la viceconsejera de Educación de la Junta de Andalucía en la que dice: “... que las clases deberían volver después de Semana Santa, aunque ha admitido que es "posible" que no sea así y que la fecha de inicio se traslade a mediados de mayo”. También menciona este artículo que “Castillo ha precisado que se están elaborando instrucciones a los centros educativos para cerrar la segunda evaluación e iniciar la tercera evaluación a partir del 13 de abril”.


Sea como fuere, y como ninguno somos adivinos ni podemos augurar nuestro futuro, vamos a plantearnos los escenarios sin tener en cuenta si vamos a volver a las aulas o seguiremos en este periodo lectivo no presencial durante lo que resta de calendario escolar.

En principio, lo que estamos planteando ahora no es una "evaluación", sino cómo nos apañamos para calificar al alumnado, y si va a dar lugar a promocionar,... 

Esos cuatro escenarios son generales, y con sus pros/contras como dice Fernando, pero cada etapa es tan particular que necesita concretarse. Lo que sí es cierto, es que desde un punto de vista inclusivo, las necesidades de cada alumno o alumna deberían ser nuestra prioridad.


En cada escenario voy a tratar de especificar las distintas etapas, como ya he mencionado antes, por lo que hablaré de Infantil y Primaria, Sexto de Primaria (al ser un nivel que permite acceso a otra etapa), ESO, Cuarto de ESO, Bachillerato, Segundo de Bachillerato con la EBAU, Formación Profesional, Enseñanzas de Régimen Especial (EOI, Música y Danza) y por último Universidades. En algunos casos, los escenarios serán tan generales que incluyen todas las enseñanzas, y en otros habrá que especificar un poco más. No voy a repetir aquí todas las observaciones que se mencionan en el artículo, sino que esbozaré las situaciones.

Comenzamos. 

Escenario 1: La autonomía de los centros

En el primer escenario el Ministerio y las Comunidades Autónomas no toman ninguna decisión sino que invocan la autonomía de los centros de tal forma que sean éstos los que decidan.

Aclaremos. Los centros, dentro de su autonomía, deciden qué hacer. Lo mismo que han podido decidir si realizaban en estos momentos la segunda evaluación o la atrasaban, podrán decidir qué hacer en la tercera. Ahora bien, ¿cómo se consigue poner esa calificación? ¿En base a qué? ¿Sería una evaluación equitativa, pero sobre todo respetuosa con el alumnado que la reciba?
Por supuesto, si la decisión corresponde a cada centro, será cada uno de ellos los que tengan que asumir la responsabilidad de contestar si la calificación es la correcta teniendo en cuenta a cada alumno o alumna del centro. Es decir, no podemos pensar que la evaluación final es la “media” de las anteriores evaluaciones, de esa primera evaluación que se desarrolló con normalidad, de esta segunda evaluación que se ha desarrollado “como se ha podido” y de esa tercera que no sabemos cómo se hará, ya que ignoramos fecha de vuelta a las aulas (en el caso que se produzca), si el centro va a evaluar las tareas mandadas durante el periodo lectivo no presencial, cómo lo va a hacer teniendo en cuenta las circunstancias personales del alumnado, … qué instrumentos va a usar para ello, cómo va responder a la frase “los referentes de la evaluación son los criterios” …

En el caso que se produzca un regreso, por escaso que sea, sí podríamos hacer una evaluación, más o menos adecuada, y el centro podría decidir si tiene criterios suficientes para otorgar esa nota final. En caso contrario, por mucha autonomía que se le dé a los centros, la evaluación no sería ni continua, ni objetiva, ni personalizada. 

Podríamos pensar que este es el escenario ideal, ya que respetamos las opiniones y visiones del profesorado, como si estuviésemos en un periodo lectivo normal donde cada docente pone “sus” notas de acuerdo a “sus” criterios, pero tomarlo como norma general para todos los centros y todas las etapas, es impensable según mi opinión, salvo que volvamos a tener un periodo presencial que permita al docente evaluar y calificar. Pero ya digo, no es mi opinión. 

Os emplazo para la próxima entrada, con un nuevo análisis de escenarios propuestos.

Escenario 2: Ajuste del currículo
Escenario 3: Evaluación positiva condicionada
Escenario 4: Evaluación positiva sin condiciones
Conclusión.

jueves, 19 de marzo de 2020

... y llegó la segunda "evaluación".

A la atención de la Consejería de Educación de la Junta de Andalucía, desde el consejero hasta el grupo de personas que representan los últimos puestos en ella: directores/as generales, jefes/as de servicio,...

Me permito escribirles estas palabras para transmitir el sentimiento de indefensión en el que nos sentimos los docentes e intentar, si tienen a bien, hacerles una propuesta.

Cuando se elabora una orden, una instrucción, una ley, un decreto, siempre hay un apartado que sirve de preámbulo a las disposiciones o articulado concreto. Voy a intentar realizar el mismo esquema, para ver si se entienden mejor mis palabras.

Propuesta de 19 de marzo de 2020 sobre la homogeneización de los procesos de información y comunicación a las familias de los resultados de la segunda evaluación teniendo en cuenta las características específicas actuales debidas al COVID-19.

La Consejería de Educación y Deporte de la Junta de Andalucía, hizo pública una Instrucción de 13 de marzo de 2020, de la viceconsejería de educación y deporte, relativa a la suspensión de la actividad docente presencial en todo el sistema educativo andaluz por Orden de 13 de marzo de 2020 de la Consejería de Salud y Familias.

En esta Instrucción, en su apartado 3.7, menciona que: "En los casos en que sea posible, se informará a las familias de los trabajos, tareas y pruebas a realizar por los alumnos a través del Cuaderno de Séneca, para que puedan llevar un seguimiento del trabajo del alumnado."

Por otra parte, en la instrucción Cuarta, relativa a la Información a las familias y al alumnado sobre el proceso de evaluación expone que: "En el caso de coincidir el periodo de suspensión con las fechas establecidas por el centro, en su planificación, para trasladar a las familias y al alumnado el resultado de la evaluación continua, se arbitrarán las medidas para hacerles llegar esta información en los mismos términos establecidos en la instrucción tercera."

Además de lo anterior, se ha de tener en cuenta las distintas órdenes emanadas desde esta Consejería relativas al proceso de evaluación e información a las familias en las distintas etapas que conforman nuestro sistema educativo.  En concreto, para la etapa de Educación Primaria, la Orden de 4 de noviembre de 2015, por la que se establece la ordenación de la evaluación del proceso de aprendizaje del alumnado de Educación Primaria en la Comunidad Autónoma de Andalucía; para la etapa de Secundaria Obligatoria, la Orden de 14 de julio de 2016, por la que se desarrolla el currículo correspondiente a la Educación Secundaria Obligatoria en la Comunidad Autónoma de Andalucía, se regulan determinados aspectos de la atención a la diversidad y se establece la ordenación de la evaluación del proceso de aprendizaje del alumnado, y para la etapa de Bachillerato la Orden de 14 de julio de 2016, por la que se desarrolla el currículo correspondiente al Bachillerato en la Comunidad Autónoma de Andalucía, se regulan determinados aspectos de la atención a la diversidad y se establece la ordenación de la evaluación del proceso de aprendizaje del alumnado.

Los centros docentes de la Comunidad Autónoma de Andalucía deberían establecer un mismo protocolo para evitar la disparidad en la información a las familias, plazos distintos, evitando así dar una imagen de caos y anarquía en cuanto a la relación entre el centro docente y los receptores de la información que se vaya a transmitir. Todo ello sin menoscabo de lo recogido en las distintas órdenes sobre la autonomía pedagógica de los centros.

Es por tanto que, a partir de esta normativa, se proponen las siguientes medidas articuladas.

1.- En la Educación Primaria, y de acuerdo al artículo 6.3 donde se menciona: que al menos tres veces a lo largo del curso, las personas que ejerzan la tutoría informarán por escrito a los padres, madres o personas que ejerzan la tutela del alumnado sobre el aprovechamiento académico de éste y la evolución de su proceso educativo, y que esta información se referirá a los objetivos establecidos en el currículo y a los progresos y dificultades detectadas en el proceso de aprendizaje, se podrá enviar un informe en el que conste dichos progresos o dificultades, si bien no es necesario realizarlo en estos días anteriores a periodo vacacional del segundo trimestre, pudiéndose hacer una vez terminado el periodo de confinamiento y cierre de los centros debido al COVID-19.  Es potestad del centro poder hacerlo, y desde esta propuesta, se anima a ello, ya que no se incumple la normativa si la segunda evaluación se realiza durante los próximos meses.  En cuanto a la calificación, al no ser obligatoria hasta la finalización del curso escolar, se le propone al centro que en el mes de mayo se haga la segunda evaluación (evaluación cualitativa) y a finales de junios la final o cuantitativa.

Ambas informaciones se realizarán por escrito, y en la tercera se incluirán las calificaciones de cada materia y la decisión sobre la promoción del alumnado.

2.- En la Educación Secundaria Obligatoria, y de acuerdo con la orden mencionada y con la libertad pedagógica del centro, se retrasa también la información a las familias en los mismos términos expresados en el apartado anterior. Esto queda recogido en el artículo 17.6 de dicha Orden, aunque en este caso, sí hay que incorporar una calificación.  Sin embargo, también da la posibilidad a los centros de que, dentro de su libertad pedagógica, programe las sesiones de evaluación dependiendo de sus necesidades.

3.- La Etapa del Bachillerato se regirá por las mismas orientaciones que se han mencionado  para la ESO.

4.- El resto de etapas educativas (FP, Enseñanzas de Régimen Especial,... ) recogerán también estas mismas propuestas.

Concreción:

1.- Se propone a los centros docentes, la suspensión de cualquier comunicación referente a la segunda evaluación (con o sin calificación) hasta la reincorporación y apertura de los centros educativos o periodo similar, siendo la propuesta general realizar dicha comunicación tras la reincorporación a los centros de trabajo y dando un periodo de tiempo suficiente para evaluar al alumnado y poder así emitir el informe.

2.- Tanto los centros educativos como la propia Consejería darán difusión a esta medida pedagógica y administrativa debido a las circunstancias que estamos viviendo en la actualidad.

3.- Los centros que, dentro de su libertad pedagógica arbitren otras medidas, deberán comunicarlo tanto al servicio de inspección como a la propia Consejería para su conocimiento.


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Este escrito no es más que una propuesta que personalmente considero razonable y que muchos de los centros y de los propios docentes estarían de acuerdo en ratificar.  Mi única intención es aportar un pensamiento que, desde la normativa y la legalidad pueda solventar el problema de la segunda evaluación en estos momentos.


Y quisiera acabar con una pregunta: ¿De verdad es tan necesario dar en estos momentos una nota que no va a transmitir prácticamente nada?
¿De verdad que es tan importante hacerlo ahora?





martes, 17 de marzo de 2020

La cordura-virus educativa.

A raíz de la anterior entrada, sobre lo que está aconteciendo en este periodo lectivo no presencial son muchas las personas que están haciendo comentarios sobre cómo se están desarrollando las actuaciones.

Ante esto, y como siempre, desde el respeto a los demás, y siguiendo mi propio punto de vista, quisiera hacer algunos comentarios.

1.- Envío de fichas que se imprimen, se hacen, se escanean/fotografían, se envían por correo al profesorado, se corrigen, se califican, se evalúan, se les vuelve a enviar a las familias/alumnado,...

Evidentemente no estoy en contra de esto, aunque me reservo la opinión de que realmente sea efectivo y de que sea la mejor fórmula.

Aunque pensándolo bien, no estoy en contra de parte de esto.

Cuando yo me planteo este sistema de trabajo, tengo que ser consecuente. Tengo que preparar bien las fichas, de una forma clara. Tengo que pensar  en TOD@S Y CADA UN@ de esas personas que van a recibir esa ficha, en si va a ser necesario que tengan impresora (no todo el mundo tiene impresora, tinta,...)

¿Y cuál es la parte de la que no estoy en contra? Pues de la parte correspondiente a la retroalimentación del trabajo. Es decir, de la parte en la que yo, como docente, le digo a ESE alumno o a ESA alumna lo bien que lo ha hecho, todo lo que se ha esforzado, ... qué es lo que le ha faltado, ...

Pero cuidado, este sistema no puede contemplar la misma ficha para los 25 alumnos y alumnas de mi clase. Estamos homogeneizando un trabajo en el que el respeto a la diversidad está desaparecido.  Es más, seguro que estamos pensando en tipos de fichas basadas en los contenidos, en que no pierdan tiempo porque con esto no voy a dar todos los temas o todas las "cosas" que tendría que dar. Si hago esto, debo hacerlo conscientemente, y saber que lo estoy haciendo a sabiendas de que no estoy respetando las personalidades e individualidades de mi alumnado.

2.- Reproducción del horario lectivo en el salón de casa.

¿De verdad vamos a obligar a las familias y al alumnado a estar de 9 a 14 horas, con recreo (por si acaso queremos tomar una galleta y coger fuerzas) en el salón de su casa haciendo tareas del cole?

¿De verdad vamos a castigar a las familias?

Una compañera me comentaba que desde que se ha levantado no ha hecho otra cosa que copiar las fichas que desde el centro habían mandado, y que estaba hasta.... Tenía la sensación de que estaban castigando a las familias solo porque el profesorado tenía miedo de que desde inspección, equipos directivos, o desde el sentimiento de "es que no estamos de vacaciones".  Y es cierto, tanto lo de estamos castigando a las familias, como lo de tenemos miedo por si nos tiran de las orejas diciendo que no hemos trabajado. Ante esto, el pensamiento es: "yo mando, aunque sea una relación de actividades del libro y con eso cumplo". A este pensamiento se le puede sumar otro consistente en "ya veremos cuando volvamos lo que hacemos y/o repasamos y/o corregimos."

3.- El tratamiento específico del alumnado NEAE y/o AACC.

Dentro de nuestro alumnado ya han caído las primeras víctimas, y son estos alumnos y alumnas. En nuestro planteamiento, y como ya he mencionado antes, hemos tendido a la homogeneización, lo que implica la desatención de estos grupos.

Claro, si ya desde nuestra labor presencial los estamos descuidando,... (sin más comentarios).


Como ya sabéis, no me gusta hablar y criticar (en el buen sentido de la palabra) cosas sin ofrecer una alternativa a aquello que veo mejorable desde mi punto de vista.


1.- Lo que quiero para mí, lo quiero para mi alumnado y sus familias.

No quiero estar en un horario largo, haciendo fichas más o menos aburridas y que a veces lo que reflejan son unas actividades que ni siquiera se han visto en clase. Por lo tanto, abogo por compartir con ellos y ellas (compartir, que no MANDAR) una serie de actividades a desarrollar semanalmente en su caso o cuando ellos puedan.

2.- Más que avanzar en conocimientos vamos a desarrollar y profundizar en capacidades.

No se trata de realizar muchas cuentas, analizar muchas frases, hacer muchos dibujos,... no. De lo que se trata, es de desarrollar habilidades. Actividades que sean de desarrollo oral (contar cuentos, acabar historias,.... ) juegos que impliquen calcular numeraciones,... viajar por un atlas,...

Para esto no hacen falta medios tecnológicos (si se tienen, perfecto) ni descargarse pdf para imprimir. Además estamos trabajando las capacidades, no los contenidos correspondientes a un curso concreto. Esto implica también el respeto a la capacidad personal de cualquier persona, tipo de alumnado etc. No me hace falta ninguna adaptación para realizar las actividades con ellos y ellas.

3.- Interrelación entre la familia y el docente.

Puede ser también entre el alumnado y el docente, dependiendo de la edad y/o preparación del alumnado.

En este punto voy a ser claro y contundente. La relación entre familia y docente no puede ser unívoca, no debe ser exclusivamente "yo docente mando tarea" y "la familia realiza lo que he mandado".

No.

Debe haber una comunicación fluida entre familia y docente. Aunque los docentes estemos también confinados, estamos a disposición de nuestros niños y niñas. Somos docentes y eso se ha demostrado cuando en un fin de semana hemos sido capaces de hacer todo lo que hemos hecho (mejor o peor) para que el lunes nuestros alumnos pudieran "continuar" con las clases. Nos hemos empapado de programas de video-conferencias, hemos buscado páginas de recursos y hemos seleccionado las más adecuadas,... hemos pasado horas y horas pensando en nuestros chavales y chavalas quitando ese tiempo a nuestras propias familias. Pero de eso no nos hemos quejado, que conste.

La comunicación docente -> familia /alumnado debe consistir en un fine feed back que ayude al desarrollo de todo lo que se quiere lograr con el alumnado, y hacer una buena orientación para los próximos retos.

Para concluir, solo felicitar a todo ese profesorado que ha puesto todo su material a disposición de los demás y que ha "gastado su tiempo libre" en organizar, formarse, estructurar todo aquello que piensa que es mejor para su alumnado.

Mi felicitación para ellos y ellas.

domingo, 15 de marzo de 2020

Coronavirus, periodo lectivo no presencial y la evaluación de las tareas.

Antes de comenzar, quiero dejar claro a las personas que están leyendo esto que:
1.- Todo lo que se expone a continuación (salvo la normativa) son ideas propias de las cuales yo soy el responsable.
2.- Siempre que hago un comentario sobre algo, intento basarlo en aspectos normativos o pedagógicos, nunca lo hago "porque sí".

Dicho esto, vamos a comenzar con una cronología de los hechos.

13 de marzo de 2020


2. Los equipos docentes adaptarán las tareas y actividades de manera que puedan ser desarrolladas por el alumnado en su domicilio, informándose de la forma en que llevarán a cabo la presentación y entrega de las mismas. Para ello, preferentemente se utilizarán medios electrónicos como pueden ser las herramientas Séneca/Pasen y el resto de aplicaciones utilizadas habitualmente para la comunicación con la comunidad educativa.

6. Los centros educativos facilitarán al alumnado y a las familias información en relación con los diversos recursos disponibles, para que puedan apoyar el proceso de enseñanza- aprendizaje desde sus domicilios.

7. En los casos en que sea posible, se informará a las familias de los trabajos, tareas y pruebas a realizar por los alumnos a través del Cuaderno de Séneca, para que puedan llevar un seguimiento del trabajo del alumnado.

8. En todo caso, se facilitará a las familias el acceso al material didáctico que sea necesario para la continuidad de los procesos de enseñanza-aprendizaje.

Cuarta. Información a las familias y al alumnado sobre el proceso de evaluación.

En el caso de coincidir el periodo de suspensión con las fechas establecidas por el centro, en su planificación, para trasladar a las familias y al alumnado el resultado de la evaluación continua, se arbitrarán las medidas para hacerles llegar esta información en los mismos términos establecidos en la instrucción tercera.

14 de marzo de 2020.

1. Los centros educativos permanecerán cerrados. El seguimiento de las actividades educativas se hará, cuando sea posible, por medios telemáticos.


Artículo 9. Medidas de contención en el ámbito educativo y de la formación.
1. Se suspende la actividad educativa presencial en todos los centros y etapas, ciclos, grados, cursos y niveles de enseñanza contemplados en el artículo 3 de la Ley Orgánica 2/2006, de 3 de mayo, de Educación, incluida la enseñanza universitaria, así como cualesquiera otras actividades educativas o de formación impartidas en otros centros públicos o privados.
2. Durante el período de suspensión se mantendrán las actividades educativas a través de las modalidades a distancia y «on line», siempre que resulte posible.

Bien, hasta aquí la normativa (andaluza) y el Real Decreto.

Vamos a analizar un poquito.

1.- El tema de las tareas, actividades educativas "on line" y similares.

En ningún momento, en ninguna de las normas revisadas y expuestas anteriormente, se dice que haya que atiborrar al alumnado a hacer ejercicios,  actividades, trabajos, .... sino que lo que encontramos es que "se mantendrán"(RD) o que "se adaptarán las tareas". Evidentemente, si uno lo que hace en clase es explicar un tema, mandar las tres o cuatro actividades del libro y al acabar el tema les planteo un examen,... está claro. Esa adaptación es del estilo: lee el texto de la página tal, realiza las actividades tales y,... hummmm , anda, ¿y el examen? Vaya. Con eso no contaba. No puedo hacer exámenes "on line".

En mi opinión, no se trata de trasladar un sistema presencial a un sistema virtual. No es hago un pdf o una foto a mi cuaderno de clase y lo envío por la plataforma que sea.

Tenemos un gran peligro, la saturación de recursos en red. Cuidado que no es dar un repositorio de 50.000 páginas donde viene explicado cómo despejar la "x" de una ecuación.

2.- El tema de la disponibilidad del docente ya que "no se está de vacaciones".

Por supuesto que no estamos de vacaciones. Todo el tema de que había que estar disponible de 9 a 2 y estar "enganchados" a la plataforma que sea no viene de un pensamiento respetuoso y de confianza hacia el profesorado. Es de un pensamiento mal intencionado y que sigue creyendo que la labor que hacemos es fácil, que la puede hacer todo el mundo, que cobramos mucho y trabajamos poco, que tenemos muchas vacaciones,... y que si se cerraban los centros educativos era para dar quince días de vacaciones. Y claro, al no ir los niños y niñas, ... "había que buscar un sistema o un trabajo para que no estuvieran de vacaciones aumentadas".

Pero resulta que ahora ha cambiado la cosa.  Con el RD, no solo los docentes son los que no van a los centros de trabajo, sino que prácticamente casi nadie va.  ¿Se va a comentar también que los empleados de la banca, o de correos, o de .... van a estar de vacaciones estos quince días? Seguramente no se comente, pero eso ya sería otro tema y que yo no voy a comentar.

Yo estoy pensando en concreto en una persona, docente, con dos hijos a su cargo, que tiene que atenderlos, encargarse de su casa, hacer el "teletrabajo" de los 25 alumnos que tiene, ...

No me parece correcto. Los docentes también tenemos familia, tenemos hijos y tenemos que atenderlos.

¿No es lógico y natural que cada familia aproveche este tiempo para hacer sus relaciones familiares más fuertes? ¿No es un momento propicio para hacer "conciliación familiar" ? (Y por supuesto, los docentes también tenemos que hacer conciliación familiar:  Durante el tiempo de clase no estamos con la familia, durante las tardes tenemos formación y tampoco podemos estar con la familia, los fines de semana estamos preparando trabajo o corrigiendo los ya hechos,...)


3.- La evaluación y la calificación de las tareas.

Prometo que he mirado la instrucción palabra por palabra y NO he encontrado nada que haga referencia a la calificación de esas tareas mandadas durante este tiempo. Y digo calificación, porque seguro que muchos docentes es lo que quieren hacer al final, calificar aquello que han enviado: "En la ficha del tema 8 tienes un 7". Cuando volvamos seguimos con el tema 9 y tiramos para adelante.

No se debería en estos momentos mandar actividades sobre contenidos (es mi pensamiento), sino hacer recomendaciones a la familia para que estén con los hijos e hijas haciendo COOPERATIVAMENTE actividades que permitan desarrollar habilidades que faciliten un trabajo posterior.

Vuelvo a decir que no debemos estar preocupados por dar todos los contenidos, ni en primaria, ni en secundaria. El currículo que tenemos es tan repetitivo que la mayor parte de las cosas se vuelven a ver al año siguiente.

Este tiempo de parón, dure lo que dure, no debe incidir en un sobre-trabajo del docente, lo mismo que no debe convertirse en un campo de concentración (por aquello de que no va a poder ni salir al patio") para el alumnado, que va a reproducir en su casa el mismo horario que tenía en el centro educativo, y que en lugar de estar cinco horas sentado en una silla "verde y dura" va a estar esas cinco horas en una un poco más cómoda.


Quiero acabar esta entrada con un tema que me preocupa. Si vamos a atiborrar al alumnado a actividades, ¿vamos a evaluar y calificar lo que haya hecho durante todos estos días de una forma coherente? ¿Le vamos a ofrecer. tanto al alumnado, como a las familias (que seguro que habrán participado en la ejecución de dichas tareas) un buen feedback sobre lo realizado? Yo estoy pensando en una profesora en concreto: especialista de música con seis clases de 25 alumnos y alumnas en cada una, más la tutoría suya (25 alumnos y alumnas en las áreas de lengua, matemáticas, sociales, naturales,...)

Si va a ser poner un numerito a cada ficha,... puede que en una tarde se lo ventile, pero una auténtica evaluación,....


En definitiva, y para cumplir con la normativa y ser coherente con lo que pienso, yo no mando un pdf diario con una relación de actividades concretas. Yo facilito una serie de recursos diciendo para qué van a ser necesarios, y haciendo mucho hincapié en la fundamentación de ese recurso. Como estoy seguro que habrá familias con recursos que sean capaces de ver, trabajar, completar, etc lo que yo sugiero, voy a adelantar no sólo en conocimiento y en recursos, sino en la información que tienen las familias de la evolución de sus hijos e hijas.

Pero también estoy seguro que hay alumnos y alumnas que por falta de medios, por dejadez (propia o de la familia) o por cualquier otra circunstancia no van a realizar nada de lo propuesto, al regreso a clase me voy a encontrar con niveles de desarrollo completamente distintos.

Por no hablar de aquellos alumnos y alumnas que tienen alguna "adaptación" (qué poquito me gusta ese término), ya sea por ANEAE, AACC,... ¿Vamos a tener en cuentas también a este alumnado en la preparación de esas maravillosas actividades que vamos a mandar con carácter general?

¿Y qué hago?

Pues mi sugerencia está clara: trabajo cooperativo. Planteo el trabajo en clase durante un tiempo a base de que los que han avanzado se encarguen de sus compañeros, simplemente porque me importa más cada uno de mis alumnos o alumnas que adelantar temas, acabar currículo o cualquier otra cosa que no sea tratar a cada uno o una como una persona.









viernes, 31 de enero de 2020

"... y dale Perico al torno"

Antes de comenzar, dejadme que intente explicar el origen de esta expresión.

¿Sabías por qué decimos Y DALE PERICO AL TORNO cuando queremos expresar que se está dando excesivas vueltas a un asunto?

También cuando una actitud se mantiene tercamente o se insiste repetidamente en lo mismo. El torno es una máquina simple que consiste en un cilindro dispuesto para girar alrededor de su eje gracias a la acción de palancas o ruedas. Se utiliza para hilar, devanar seda o elaborar cacharros de alfarería. Esta máquina gira, gira y gira y siempre está en el mismo sitio. Y es de esta característica de la que se desprende el sentido figurado de la expresión. Y por ello se le dice —para afearle la conducta— al que de manera inconsciente o testaruda da vueltas a un mismo asunto sin visos de solución, de manera fastidiosa para el que ha de sufrirlo. Lo de Perico —hipocorístico de Pedro— obedece a que es un nombre que antaño representaba al individuo simple. Uno capaz de dar vueltas y más vueltas sin percatarse de que está en en mismo sitio.

Bueno, después de esta introducción, vamos al lío.

No es la primera vez ( y me temo que no será la última) que recibo mensajes al estilo del que transcribo:
    "En el centro hay varias chicas en su año de funcionarias en prácticas, y han ponderado sus criterios de evaluación y les han asignado uno o dos instrumentos de evaluación. Lo tienen, a mi juicio, muy bien relacionado todo. Pues el inspector les ha dicho por un lado, que tienen que ponderar los instrumentos de evaluación, que cómo va a tener el mismo peso un examen que la libreta, y  por otro lado les ha pedido que tienen que evaluar con los estándares y rubricar cada uno de ellos."
Ya sé que en este gremio, la frase de "cada maestrillo tiene su librillo", es una frase real y que no la quitaremos del refranero mientras exista al castellano. Pero que en una cosa tan "normativizada" como es la "revisión inspectora de las programaciones" no exista una coordinación de pensamiento, actitudes, actos y sobre todo discurso por quienes tienen que  "inspeccionar" me parece grave.

Vamos por partes analizando esa frase:

"Funcionarios en prácticas". 
Son los compañeros y compañeras que han aprobado las oposiciones, que están trabajando en un centro, que tienen que asistir a cursos obligatorios de formación y que, además, tienen que ser evaluados por el servicio de inspección, quien los declarará aptos o no aptos para ingresar en el cuerpo de funcionarios.

"ponderado sus criterios de evaluación y les han asignado uno o dos instrumentos de evaluación". 
Eso significa, que los compis de prácticas han entendido que los referentes de la evaluación (y de la calificación) son los criterios, y que para saber si se consiguen, o si es en un grado parcial o total, han previsto unos instrumentos y técnicas que informará de forma fiable de todo ello.

"el inspector les ha dicho por un lado, que tienen que ponderar los instrumentos de evaluación, que cómo va a tener el mismo peso un examen que la libreta."

No hace mucho que realicé una entrada en este mismo blog titulada: "¿Lo que hago es evaluar? (IV) " donde hablaba de la ponderación de instrumentos y de la importancia de unos sobre otros, o mejor dicho sobre la NO importancia.

Sigo en mi idea de que si pondero instrumentos, estoy perdiendo el norte, ya que estoy centrando mi ¿evaluación? en los instrumentos y técnicas que uso y no en los criterios que es la base fundamental de la misma.

Y, ¿ese evaluación entre comillas? Pues sí, lo pongo entre comillas porque NO es evaluación. La evaluación no hay que ponderarla. La ponderación surge cuando quiero priorizar unos criterios sobre otros a la hora de calificar.  Para hacer una evaluación, y sobre todo para que sea formativa, ¿de verdad que necesito ponderar?


"por otro lado les ha pedido que tienen que evaluar con los estándares y rubricar cada uno de ellos."

Evaluar por estándares.  Vamos a ver.

Primero: estamos en la etapa de primaria, por lo que los estándares marcados para toda la etapa se han concretado en los indicadores que abarcan el ciclo completo, por lo que ... no sé hasta qué punto se puede decir/pedir que se usen los estándares en primaria. (Vale, ya sé que hay dos áreas que no tienen indicadores y son los estándares los que aparecen, pero son las excepciones)

Segundo: si tengo que ponderar los criterios o los indicadores, rubricar los ¿estándares? o los indicadores, me van a hacer falta más de una vida para realizar la calificación de todo el alumnado que tengo en todas las áreas que doy.

Tercero: Hace poco que aparecieron las líneas generales de la reforma educativa, la LOMLOE. En las mismas, uno de los puntos que pone como prioritarios es la supresión de los estándares de aprendizaje.

Por favor, tengamos un poquito de visión de futuro, si estos tienden a desaparecer,¿vamos a obligar a las nuevas generaciones a realizar un trabajo que en un breve periodo de tiempo va a ser obsoleto? ¿Vamos a restar el tiempo de que disponen nuestros compañeros y compañeras para preparar su desarrollo de las clases, sus actividades, sus ... por algo que no va a ser útil?

Ya sé que el Decreto 97/2015, de 3 de marzo, por el que se establece la ordenación y el currículo de la Educación Primaria en la Comunidad Autónoma de Andalucía en su artículo 5.3.f pone que los estándares son los que concretan los criterios de evaluación y permiten definir los resultados. Pero lo que no pone es que tengamos la obligación de evaluar y calificar mediante ellos. o por lo menos esa es mi interpretación.

Así mismo, en la Orden de 4 de noviembre de 2015, por la que se establece la ordenación de la evaluación del proceso de aprendizaje del alumnado de Educación Primaria en la Comunidad Autónoma de Andalucía se dice:

    "Los criterios de evaluación, al integrar en sí mismos conocimientos, procesos, actitudes y contextos, se convierten en el referente más completo para la valoración no sólo de los aprendizajes adquiridos en cada área sino también del nivel competencial alcanzado por el alumnado. Partir de los criterios de evaluación evidencia la necesidad de incorporar a la práctica docente actividades, tareas y problemas complejos, vinculados con los contenidos de cada área, pero insertados en contextos específicos, lo que facilitará el desarrollo de las capacidades del alumnado y el logro de los objetivos de la etapa."

Quiero acabar esta reflexión exponiendo que si baso mi programación, trabajo y evaluación en los criterios estoy tocando todos los "palos" como diría un buen flamenco. Incluso me es más fácil para rubricar utilizar un criterio que una estándar o un indicador. Y por supuesto, es más importante y fundamental hacer una evaluación (sobre todo formativa, con un buen feedback) que una calificación.


P.D. El título de esta entrada va por todos aquellos (yo incluído) que le seguimos dando vueltas a unas ideas y a aquellos que le siguen dando vueltas a las otras que son... diferentes.








domingo, 19 de enero de 2020

Currículo para la inclusión o currículo inclusivo.

Hoy he podido leer el proyecto de ley orgánica que reforma la ley orgánica de educación.



Primero decir que no es el proyecto en sí, sino que establece una serie de medidas o ideas a tener en cuenta a la hora de establecer el texto.

Llegó la LOMLOE

No voy a hacer un examen exhaustivo, por lo menos por ahora, de este proyecto, solo comentarlo.

Me parece bien que quiten los estándares, aunque siento mucho que ya haya habido un montón de gente que haya trabajado, programado evaluado y calificado por dichos estándares.  Claro, que ahora se me ocurre una pregunta ¿se dirá explícitamente que la evaluación, pero sobre todo la calificación se basará en los criterios?

Aunque eso es lo que menos me preocupa. Sé que el profesorado, el realmente implicado con el alumnado, aunque no lo ponga, lo va a hacer. Somos así.

Lo que me preocupa más profundamente es el tratamiento que le puedan dar a la inclusión dentro de ese desarrollo.

En el apartado 2: Recuperar equidad e inclusión se establecen las siguientes líneas:

Una ley centrada en los derechos de la infancia
 La educación infantil 0-3 para el desarrollo personal
 El alumnado y su potencial a desarrollar como centro del sistema sin dejar a nadie atrás
 Refuerzo de la escuela en zonas rurales, insulares y urbanas sin segregación de alumnado

Y esto se concreta en las siguientes medidas:

• Los derechos de la infancia como principio rector del sistema
• Refuerza el carácter educativo de la educación infantil 0-3
• Atención especial a la escuela rural y la escuela insular
• Suprime los itinerarios curriculares en la ESO
• Recupera los programas de diversificación curricular en la ESO
• Posibilita la obtención del título de ESO desde la FP Básica
• Flexibiliza el sistema educativo y facilita un consejo orientador para continuar formándose a quien no titule en ESO
• Suprime medidas segregadoras entre las redes pública y concertada que introdujo la LOMCE (la “demanda social”, el privilegio a la educación diferenciada o en los criterios de admisión al centro)
• Se promoverá el préstamo gratuito de libros de texto y otros materiales curriculares
• Programas de cooperación territorial con carácter compensador

Os puedo decir que yo, por mi parte, me quedo un poco decepcionado. Esto es poco más que anular las cosas que introdujo la anterior reforma.

Claro, que ya lo dice el título " Ley que modifica la ley".  Una modificación que no tiene en cuenta los nuevos avances que se han producido desde entonces, una ley que sigue tratando de encajonar al alumnado en niveles, ciclos, en clases de "diversificación curricular", en,...

Seguiremos con las mismas bases educativas, con los mismos documentos, con las mismas estructuras, con el mismo currículo (sin estándares, eso sí), con las mismas adaptaciones curriculares, con las mismas etiquetas de NEAE, ACS,...

¿Qué se modifica? Algunas personas dirán que mucho, otras personas que nada,

Os animo a leer esas líneas maestras de la nueva reforma educativa pero que se sigue olvidando de una inclusión real.

Por otra parte, se le dan a las comunidades autónomas la posibilidad de establecer el currículo en un 65 % o en un 55 % si se tiene lengua propia. ¿Establecerán las Comunidades Autónomas esa inclusión real en la medida en que puedan ?

Acabo esta entrada con el enlace al documento, esperando que dentro de poco se pueda saber el contenido concreto de la reforma.

https://www.lamoncloa.gob.es/consejodeministros/referencias/documents/2019/refc20190215e_1.pdf



¿Currículo para la inclusión o currículo inclusivo? Ni lo uno no lo otro. Ni sabemos por dónde irá, ni lo que será.