No os puedo negar que una gran preocupación que tengo es la de intentar empujar un poco hacia el lado oscuro (por aquello de que es mejor no verlo) la concepción del sistema educativo actual en lo referente al alumnado c on necesidades educativas personales.
Antes de comenzar esta reflexión, quiero comentar un pensamiento repetitivo: "Todo el alumnado tiene necesidades educativas personales". La verdad es que la organización actual en la cual tenemos agrupamientos más o menos homogéneos nos da una cierta comodidad. Se supone que cuando tenemos un grupo con una cierta igualdad en la edad, tenemos también esa "cierta igualdad" en otros aspectos, llámense intereses, madurez, o cualquier otro que se nos ocurra. Nada más lejano de la realidad.
Es más, si estamos todavía pensando en el esquema de "todos y todas van al mismo tiempo, haciendo las mismas actividades, del mismo modo, y siguiendo el libro todos y todas por la misma página, creo que nos estamos perdiendo y que a nosotros nos resulta comodidad, al alumnado le está llevando al "desierto de la tristeza".
Me vais a permitir que siga criticando un poco más nuestro sistema educativo, aunque no creo que mi visión llegue a las señoras y señores que están devanándose la mente en eso que han llamado el pacto educativo para cambiar y establecer un nuevo sistema.
Creo, y pienso, que tal y como está montado actualmente se está pretendiendo mucho, pero mucho, la homogeneización y el todos por igual. La estructura por niveles y ciclos tan estancos como la que tenemos ahora nos lleva a eso. Esta misma estructura hace que si alguno de nuestros alumnos o alumnas no alcance el estándar que homogeneiza la educación, lo castigamos con una nota inferior o con una repetición de curso. Y eso, actualmente se le llama "fracaso escolar". Personalmente cambiaría este término por "fracaso sistémico", ya que es el sistema el que fracasa, no el alumnado, al que siempre echamos la culpa cuando algo no funciona.
¿No sería mejor que nos olvidáramos de tanta igualdad grupal para centrarnos en las capacidades del alumnado?
Y tras esta un poco larga introducción, lo reconozco, me centro en el tema.
En Andalucía, la orden sobre evaluación nos dice claramente que hay que tener en cuenta las "capacidades que se pretenden alcanzar". Si estamos hablando de capacidades no podemos tener como referente los contenidos que es lo que se ha tenido en cuenta hasta ahora para la evaluación.
Cuando estamos trabajando con alumnado que tiene unas necesidades educativas personales, (me reitero que son todos y todas) necesito adaptarme para conseguir desarrollar esas capacidades.
No es "adapto porque no llega y necesita ayuda", es "adapto porque esto le va mejor, adapto porque sé que así lo puede lograr", y adapto todo lo que se pueda, desde metodología a la exigencia de superación de los criterios de evaluación, que al fin y al cabo es lo que me van a pedir al final, una calificación/clasificación que compare con los estándares fijados.
En otro apartado de esa norma, cuando se refiere al alumnado con adaptación curricular significativa nos especifica que "se realizará tomando como referencia los objetivos y criterios de evaluación fijados en dichas adaptaciones". Bien. De acuerdo. Pero recordemos que estamos haciendo una adaptación curricular significativa cuando hay un desfase de dos cursos. Y yo vuelvo a preguntarme: ¿desfase en qué? La respuesta es fácil, o por lo menos a mí me lo han repetido millones de veces: "desfase curricular".
¿Perdón?
¿Desfase curricular?
No. No estoy de acuerdo. Tú me estás diciendo que está desfasado en uno de los elementos del currículo, en concreto, los contenidos. Pero resulta que los contenidos están inscritos en algo mucho más importante: Los criterios de evaluación.
La referencia deben de ser siempre los criterios de evaluación, y cómo fomentar el desarrollo personal de cada uno según sus necesidades para alcanzar el máximo nivel.
Abogo por el diseño universal del aprendizaje, por un currículo progresivo, que si no se nos ocurre otra cosa, que esté basado en unos criterios de evaluación. (Acepto pulpo...). Pero unos criterios no encerrados en niveles, ciclos, etapas,...
Abogo por grupos abiertos y flexibles, por una atención personalizada de los alumnos y alumnas, por... (me parece que me estoy pasando un poco, pero también Martin Luther King tenía un sueño).
Ya sabéis que yo defiendo una evaluación centrada en los criterios, y si habéis leído las entradas de mis propuestas de formas de evaluar os imagináis que sugiero las listas de cotejo como alternativa a las rúbricas. (Al final de la entrada os dejo los enlaces a esas entradas anteriores).
Personalmente pienso que lo que tenemos que adaptar son los ítems de esa lista de cotejo que haya realizado para cada uno de los criterios de evaluación. En esa adaptación es donde puedo respetar la personalidad, y puedo reconocer las fortalezas ( que no las carencias) del alumnado con ciertas características.
No os preocupéis que seguiremos profundizando en esto. No quiero alargar más la entrada.
Los enlaces prometidos:
Evaluar por competencias sin morir en el intento. ...
Evaluar por competencias sin morir en el intento. ...
Dudas y aclaraciones. Evaluación competencial pura...
Tercera parte: Evaluar por competencias sin morir ...
Pasar de evaluación competencial mixta a calificac...
Sexta entrada: La evaluación competencial pura en ...
Séptima entrada: "Ejemplo y calificación de la eva...
La evaluación competencial mixta por criterios: pr...
Las FAQ sobre evaluación competencial.
martes, 20 de febrero de 2018
viernes, 16 de febrero de 2018
Sobre las UDI, currículo, DUA, y otras fiebres. (y II)
Durante estos días en los que he estado un poco ausente de participación en redes sociales no he parado de darle vueltas a lo complicado que es nuestro sistema educativo. hay tantos aspectos sobre los que habría que actuar, modificar, actualizar,... que no se daría abasto en una legislatura política, ni en dos ni...
Voy a intentar plasmar en esta entrada algunos de mis pensamientos, sobre cada uno de los temas que he estado rumiando, aunque me parece que siempre choco con el mismo muro.
1.- El currículo.
Yo tenía una profe de lengua que siempre me decía: "Si puedes, comienza por centrar lingüísticamente cualquier escrito, y si vas a usar palabras raras,... haz la referencia de la RAE", y como yo soy muy bien mandado,... pues:
Creo que la RAE ha entendido perfectamente lo que es el currículo actual y cual es su importancia, ya que lo que tenemos ahora se refiere casi exclusivamente a la primera entrada, y poco valor se le da a la segunda.
Tenemos exactamente eso, un plan de estudios, que en cada reforma educativa se ha ido engrosando de contenidos, exigencias, burocracia. En dichas reformas siempre se ha olvidado la segunda entrada del diccionario: "2. m. Conjunto de estudios y prácticas destinadas a que el alumno desarrolle plenamente sus posibilidades." Sí, lo he repetido adrede ya que somos muchos los que tenemos esto claro, pero los "otros muchos que legislan" parece que no se han enterado y que tras leer la primera entrada no tenían más ganas de leer.
Aclarado el término quisiera haceros una pregunta: ¿Realmente pensáis que nuestro currículo está destinado al desarrollo pleno del alumnado?
Para mí, la respuesta es no. Navegando por el universo digital, me he encontrado con un estudio realizado por cuatro investigadores de la Universidad de Granada, (Luis Rico, Ángel Díez, Encarnación Castro y José Luis Lupiáñez) donde se muestra un estudio comparativo entre distintas leyes educativas. El estudio se llama: "Currículo de matemáticas para la educación obligatoria en España durante el periodo 1945-2010" y lo recomiendo para que se vea que, aunque hay cambios, tampoco es que hayamos dado el pendulazo.
Si bien, en nuestros días la normativa actual da más importancia a los criterios de evaluación que a los contenidos, éstos siguen siendo la parte más importante del currículo, ya que por costumbre, por ignorancia, por comodidad, por querer seguir utilizando los libros de texto o por no saber hacerlo de otra forma, nos apoyamos en ellos antes que en otros elementos curriculares. Incluso a la persona que está escribiendo estas líneas se le escapó en la entrada anterior una referencia prevaleciendo los contenidos dentro del DUA.
Currículo repetitivo, donde el mismo contenido (y ahora sí lo estoy usando con conciencia) se repite en cada uno de los cursos de primaria e incluso, en alguno de secundaria. Esta repetición "in crescendo" hace perder tiempo tanto al profesorado como al alumnado, que tiene que repetir los mismos aprendizajes una y otra vez y quita la oportunidad de integrar otros conocimientos.
Cuando pienso en el DUA lo veo como algo tan importante y tan solemne que no me atrevo a hablar de él, prefiero el término "currículo progresivo", que es un término que personalmente manejo un poco más.
El currículo progresivo no es más que el establecimiento en grados lineales de los elementos curriculares partiendo de un análisis de los distintos criterios de evaluación. Para su elaboración me olvido de división de ciclos, de niveles, y de todos esos añadidos que no respetan el desarrollo individual del alumnado. Cada área tiene su progresión y se va adaptando en cada momento
Creo que este pensamiento corresponde más a la definición propuesta por la RAE en su segunda acepción.
2.- Tipo de agrupamiento e inclusión.
Me vais a permitir que en este segundo apartado hable tanto de los tipos de agrupamiento de los alumnos, como de la inclusión del alumnado con necesidades educativas personales.
Partiendo de la idea de que cada persona es un mundo, tiene unas necesidades distintas, unos intereses propios, unas habilidades individuales, etc, podemos concluir que no hay dos alumnos o alumnas iguales en un grupo. De aquí, infiero que el tipo de agrupación es un tema un poco peliagudo. Conozco a personas que defienden la agrupación homogénea centrada en el nivel madurativo del alumnado, otras personas defienden lo contrario, otras defienden la agrupación homogénea por edad, otras...
No vamos a hablar de utopías que no podemos realizar y que yo, en principio, y con todas las reservas del mundo, podría proponer. Me refiero en concreto a la ausencia de agrupamientos o a los llamados agrupamientos flexibles. Creo que ninguno de estos dos se pueden realizar con convicción pedagógico-normativa actualmente.
Si hay una metodología (y no, no he cambiado de tema) en la que creo firmemente es la del aprendizaje cooperativo, la enseñanza entre iguales.
Y, qué relación tiene esto con el agrupamiento?
Creo que la relación se establece rápidamente. Da igual el tipo de agrupamiento. La relación que se establece entre los compañeros para desarrollar el currículo progresivo de aprendizaje no entiende de límites de edades, mentales, afectivos, sexuales, o de cualquier otra índole. Preguntad a cualquier docente que haya estado en una escuela unitaria donde el alumnado es tan diverso de edades, niveles, ... cómo se ha acercado el alumnado mayor al menor para cubrirle sus necesidades, y la relación tan fantástica que se establece.
Si tenemos que hacer una agrupación de algún tipo (que la tenemos que hacer por normativa) más que el tipo de agrupamiento propongo aceptar la que tenemos y desarrollar una buena metodología.
Mediante el trabajo colaborativo y cooperativo (ambos) podemos desarrollar todo ese currículo mencionado antes, y si además tenemos en cuenta distintos tipos de pequeños grupos de trabajo mediante intereses, aptitudes, etc, ... entonces es cuando vamos a triunfar. Seguro que nos olvidamos de la obligación de la inclusión y de todo eso que nos preocupa tanto, centrándonos en el disfrute de nuestra clase y ver cómo progresan y son capaces de avanzar.
Hay mayores expertos que yo, tanto en el tema DUA como en el tema de la inclusión, como son Coral Elizondo y Antonio Márquez, a los que me remito si estáis interesados en los temas. Por mi parte estoy abierto a cualquier crítica y/o sugerencia que podáis hacerme.
Voy a intentar plasmar en esta entrada algunos de mis pensamientos, sobre cada uno de los temas que he estado rumiando, aunque me parece que siempre choco con el mismo muro.
1.- El currículo.
Yo tenía una profe de lengua que siempre me decía: "Si puedes, comienza por centrar lingüísticamente cualquier escrito, y si vas a usar palabras raras,... haz la referencia de la RAE", y como yo soy muy bien mandado,... pues:
1. m. Plan de estudios.2. m. Conjunto de estudios y prácticas destinadas a que el alumno desarrolle plenamente sus posibilidades.
Creo que la RAE ha entendido perfectamente lo que es el currículo actual y cual es su importancia, ya que lo que tenemos ahora se refiere casi exclusivamente a la primera entrada, y poco valor se le da a la segunda.
Tenemos exactamente eso, un plan de estudios, que en cada reforma educativa se ha ido engrosando de contenidos, exigencias, burocracia. En dichas reformas siempre se ha olvidado la segunda entrada del diccionario: "2. m. Conjunto de estudios y prácticas destinadas a que el alumno desarrolle plenamente sus posibilidades." Sí, lo he repetido adrede ya que somos muchos los que tenemos esto claro, pero los "otros muchos que legislan" parece que no se han enterado y que tras leer la primera entrada no tenían más ganas de leer.
Aclarado el término quisiera haceros una pregunta: ¿Realmente pensáis que nuestro currículo está destinado al desarrollo pleno del alumnado?
Para mí, la respuesta es no. Navegando por el universo digital, me he encontrado con un estudio realizado por cuatro investigadores de la Universidad de Granada, (Luis Rico, Ángel Díez, Encarnación Castro y José Luis Lupiáñez) donde se muestra un estudio comparativo entre distintas leyes educativas. El estudio se llama: "Currículo de matemáticas para la educación obligatoria en España durante el periodo 1945-2010" y lo recomiendo para que se vea que, aunque hay cambios, tampoco es que hayamos dado el pendulazo.
Si bien, en nuestros días la normativa actual da más importancia a los criterios de evaluación que a los contenidos, éstos siguen siendo la parte más importante del currículo, ya que por costumbre, por ignorancia, por comodidad, por querer seguir utilizando los libros de texto o por no saber hacerlo de otra forma, nos apoyamos en ellos antes que en otros elementos curriculares. Incluso a la persona que está escribiendo estas líneas se le escapó en la entrada anterior una referencia prevaleciendo los contenidos dentro del DUA.
Currículo repetitivo, donde el mismo contenido (y ahora sí lo estoy usando con conciencia) se repite en cada uno de los cursos de primaria e incluso, en alguno de secundaria. Esta repetición "in crescendo" hace perder tiempo tanto al profesorado como al alumnado, que tiene que repetir los mismos aprendizajes una y otra vez y quita la oportunidad de integrar otros conocimientos.
Cuando pienso en el DUA lo veo como algo tan importante y tan solemne que no me atrevo a hablar de él, prefiero el término "currículo progresivo", que es un término que personalmente manejo un poco más.
El currículo progresivo no es más que el establecimiento en grados lineales de los elementos curriculares partiendo de un análisis de los distintos criterios de evaluación. Para su elaboración me olvido de división de ciclos, de niveles, y de todos esos añadidos que no respetan el desarrollo individual del alumnado. Cada área tiene su progresión y se va adaptando en cada momento
Creo que este pensamiento corresponde más a la definición propuesta por la RAE en su segunda acepción.
2.- Tipo de agrupamiento e inclusión.
Me vais a permitir que en este segundo apartado hable tanto de los tipos de agrupamiento de los alumnos, como de la inclusión del alumnado con necesidades educativas personales.
Partiendo de la idea de que cada persona es un mundo, tiene unas necesidades distintas, unos intereses propios, unas habilidades individuales, etc, podemos concluir que no hay dos alumnos o alumnas iguales en un grupo. De aquí, infiero que el tipo de agrupación es un tema un poco peliagudo. Conozco a personas que defienden la agrupación homogénea centrada en el nivel madurativo del alumnado, otras personas defienden lo contrario, otras defienden la agrupación homogénea por edad, otras...
No vamos a hablar de utopías que no podemos realizar y que yo, en principio, y con todas las reservas del mundo, podría proponer. Me refiero en concreto a la ausencia de agrupamientos o a los llamados agrupamientos flexibles. Creo que ninguno de estos dos se pueden realizar con convicción pedagógico-normativa actualmente.
Si hay una metodología (y no, no he cambiado de tema) en la que creo firmemente es la del aprendizaje cooperativo, la enseñanza entre iguales.
Y, qué relación tiene esto con el agrupamiento?
Creo que la relación se establece rápidamente. Da igual el tipo de agrupamiento. La relación que se establece entre los compañeros para desarrollar el currículo progresivo de aprendizaje no entiende de límites de edades, mentales, afectivos, sexuales, o de cualquier otra índole. Preguntad a cualquier docente que haya estado en una escuela unitaria donde el alumnado es tan diverso de edades, niveles, ... cómo se ha acercado el alumnado mayor al menor para cubrirle sus necesidades, y la relación tan fantástica que se establece.
Si tenemos que hacer una agrupación de algún tipo (que la tenemos que hacer por normativa) más que el tipo de agrupamiento propongo aceptar la que tenemos y desarrollar una buena metodología.
Mediante el trabajo colaborativo y cooperativo (ambos) podemos desarrollar todo ese currículo mencionado antes, y si además tenemos en cuenta distintos tipos de pequeños grupos de trabajo mediante intereses, aptitudes, etc, ... entonces es cuando vamos a triunfar. Seguro que nos olvidamos de la obligación de la inclusión y de todo eso que nos preocupa tanto, centrándonos en el disfrute de nuestra clase y ver cómo progresan y son capaces de avanzar.
Hay mayores expertos que yo, tanto en el tema DUA como en el tema de la inclusión, como son Coral Elizondo y Antonio Márquez, a los que me remito si estáis interesados en los temas. Por mi parte estoy abierto a cualquier crítica y/o sugerencia que podáis hacerme.
sábado, 13 de enero de 2018
Sobre las UDI, currículo, DUA, y otras fiebres. (I)
Hola, me alegro de saludaros de nuevo tras un periodo sin publicar.
Me vais a permitir que yo siga con mi tema recurrente, y me diréis: “Y vuelta la burra al trigo”, y sí, es verdad, pero considero que de las tres patas importantes en la educación (metodología, programación y evaluación), hay dos partes que son más aburridas: programación y su relación con la evaluación y esas son las que normalmente no se hablan demasiado.
La metodología, sobre todo la que es más activa, suele ser mucho más agradable porque se va disfrutando a la vez que planificando.
La programación y la evaluación no es que sean menos divertidas, sino que normalmente las asociamos a la pura y dura burocracia y ello causa siempre un pequeño (¿o gran?) rechazo y nos produce una sensación de pérdida de tiempo que podríamos dedicar sobre todo a preparar el desarrollo de esa metodología mencionada, aunque siempre es necesario ver qué es lo que se va a evaluar y ver los resultados de dicha evaluación.
Bueno, vamos a lo que vamos.
En anteriores entradas yo ya mencionaba la posibilidad de establecer un “currículo progresivo”, es decir, establecer el diseño curricular de una forma lineal en lugar de hacerlo en forma de ondas concéntricas progresivas donde se van ampliando sobre todo contenidos, repitiendo los mismos una y otra vez. Leyendo un poco sobre este tema, me he encontrado que esa teoría ya está inventada. Se le llama D.U.A., que son las iniciales de “Diseño Universal del Aprendizaje”. Quiero enlazar en este punto con otras ideas ya mencionadas en anteriores entradas sobre todo cuando hablaba de la inclusión del alumnado, y quiero hacer mención a una entrada en el blog de Coral Elizondo que trata sobre este tema en concreto: "Diseño Universal para el Aprendizaje, una respuesta inclusiva", aunque mi pretensión es ir un poco más allá de esta idea.
Si conocéis mi trayectoria, ya sabéis de mi defensa de una escuela inclusiva para todos, puesto que todos los alumnos y alumnas son diferentes y todos ellos y ellas tienen necesidades educativas personales.
Nuestra estructura curricular no ofrece demasiadas posibilidades para el desarrollo del currículo progresivo o del DUA. La legislación nos encorseta y nos castiga cuando intentamos desarrollar nuevas ideas, ya que tenemos que pedir permisos, hacer proyectos, justificar cambios, e, incluso a veces con todo eso admitido por los servicios ...pertinentes, nos caen tirones de orejas y me acuerdo de la frase de una persona ins... , perdón quiero decir im-portante que me decía:" Los experimentos en educación no se hacen. Si quieres hacer algo, con gaseosa y en tu casa con tu tiempo libre".
En fin, una anécdota que es mejor olvidar.
Sigo con el tema.
El diseño curricular está basado en los criterios de evaluación, y la verdad es que a los objetivos generales los hemos relegado a otro plano. Bueno, admito pulpo...
Otro aspecto previo que hay que tener en cuenta es que la estructura de ciclos se mantienen en Andalucía. Tres ciclos con dos niveles en cada uno es lo que está marcado por normativa, aunque no sé si se mantendrá tras la consulta de #RepensarlaPrimaria.
El siguiente aspecto previo a la proposición que os voy a hacer es el de hacer un estudio exhaustivo de los contenidos realmente necesarios para conseguir los objetivos y su concreción en los criterios de evaluación. Las distintas reformas educativas han engordado todos los contenidos, y, hasta ahora, esos eran los importantes y lo que "había que dar".
Teniendo en cuenta esto, (existencia de ciclos, objetivos finales, criterios de evaluación, contenidos,) y además su desarrollo en estándares o indicadores, podemos plantearnos hacer una ejemplificación de un tema concreto, en un área concreta, en un ciclo concreto, que se corresponda a la idea de DUA, es decir, que esa programación nos sirva para cualquier tipo de alumnado que tengamos.
Os puedo comentar que hay un ejemplo en elaboración y que se pondrá a vuestra disposición en cuanto se les dé los últimos toques.
Sigo pensando que en nuestras aulas las programaciones generales para los alumnos y alumnas en las cuales todos los componentes de la misma son iguales para todos y todas no deberían existir. Puedo tener 25 unidades didácticas, 20, 15 ó 7, dependiendo de si puedo hacer agrupaciones, pero no puedo imponer una UDI a un alumno o alumna porque sea la que toque a nivel de clase. Si tengo un DUA establecido conectado con un desarrollo progresivo de UDI, es seguro que la mejora educativa es posible. (Por cierto, en esta entrada no he desarrollado nada de evaluación en el DUA. Será un tema a tratar).
Hasta la próxima entrada, un saludo.
Me vais a permitir que yo siga con mi tema recurrente, y me diréis: “Y vuelta la burra al trigo”, y sí, es verdad, pero considero que de las tres patas importantes en la educación (metodología, programación y evaluación), hay dos partes que son más aburridas: programación y su relación con la evaluación y esas son las que normalmente no se hablan demasiado.
La metodología, sobre todo la que es más activa, suele ser mucho más agradable porque se va disfrutando a la vez que planificando.
La programación y la evaluación no es que sean menos divertidas, sino que normalmente las asociamos a la pura y dura burocracia y ello causa siempre un pequeño (¿o gran?) rechazo y nos produce una sensación de pérdida de tiempo que podríamos dedicar sobre todo a preparar el desarrollo de esa metodología mencionada, aunque siempre es necesario ver qué es lo que se va a evaluar y ver los resultados de dicha evaluación.
Bueno, vamos a lo que vamos.
En anteriores entradas yo ya mencionaba la posibilidad de establecer un “currículo progresivo”, es decir, establecer el diseño curricular de una forma lineal en lugar de hacerlo en forma de ondas concéntricas progresivas donde se van ampliando sobre todo contenidos, repitiendo los mismos una y otra vez. Leyendo un poco sobre este tema, me he encontrado que esa teoría ya está inventada. Se le llama D.U.A., que son las iniciales de “Diseño Universal del Aprendizaje”. Quiero enlazar en este punto con otras ideas ya mencionadas en anteriores entradas sobre todo cuando hablaba de la inclusión del alumnado, y quiero hacer mención a una entrada en el blog de Coral Elizondo que trata sobre este tema en concreto: "Diseño Universal para el Aprendizaje, una respuesta inclusiva", aunque mi pretensión es ir un poco más allá de esta idea.
Si conocéis mi trayectoria, ya sabéis de mi defensa de una escuela inclusiva para todos, puesto que todos los alumnos y alumnas son diferentes y todos ellos y ellas tienen necesidades educativas personales.
Nuestra estructura curricular no ofrece demasiadas posibilidades para el desarrollo del currículo progresivo o del DUA. La legislación nos encorseta y nos castiga cuando intentamos desarrollar nuevas ideas, ya que tenemos que pedir permisos, hacer proyectos, justificar cambios, e, incluso a veces con todo eso admitido por los servicios ...pertinentes, nos caen tirones de orejas y me acuerdo de la frase de una persona ins... , perdón quiero decir im-portante que me decía:" Los experimentos en educación no se hacen. Si quieres hacer algo, con gaseosa y en tu casa con tu tiempo libre".
En fin, una anécdota que es mejor olvidar.
Sigo con el tema.
El diseño curricular está basado en los criterios de evaluación, y la verdad es que a los objetivos generales los hemos relegado a otro plano. Bueno, admito pulpo...
Otro aspecto previo que hay que tener en cuenta es que la estructura de ciclos se mantienen en Andalucía. Tres ciclos con dos niveles en cada uno es lo que está marcado por normativa, aunque no sé si se mantendrá tras la consulta de #RepensarlaPrimaria.
El siguiente aspecto previo a la proposición que os voy a hacer es el de hacer un estudio exhaustivo de los contenidos realmente necesarios para conseguir los objetivos y su concreción en los criterios de evaluación. Las distintas reformas educativas han engordado todos los contenidos, y, hasta ahora, esos eran los importantes y lo que "había que dar".
Teniendo en cuenta esto, (existencia de ciclos, objetivos finales, criterios de evaluación, contenidos,) y además su desarrollo en estándares o indicadores, podemos plantearnos hacer una ejemplificación de un tema concreto, en un área concreta, en un ciclo concreto, que se corresponda a la idea de DUA, es decir, que esa programación nos sirva para cualquier tipo de alumnado que tengamos.
Os puedo comentar que hay un ejemplo en elaboración y que se pondrá a vuestra disposición en cuanto se les dé los últimos toques.
Sigo pensando que en nuestras aulas las programaciones generales para los alumnos y alumnas en las cuales todos los componentes de la misma son iguales para todos y todas no deberían existir. Puedo tener 25 unidades didácticas, 20, 15 ó 7, dependiendo de si puedo hacer agrupaciones, pero no puedo imponer una UDI a un alumno o alumna porque sea la que toque a nivel de clase. Si tengo un DUA establecido conectado con un desarrollo progresivo de UDI, es seguro que la mejora educativa es posible. (Por cierto, en esta entrada no he desarrollado nada de evaluación en el DUA. Será un tema a tratar).
Hasta la próxima entrada, un saludo.
lunes, 11 de diciembre de 2017
"Currículo abierto o currículo cerrado". Esa es una cuestión. ( y 3ª parte)
Antes de comenzar esta tercera y última entrada, quiero romper una lanza en favor del profesorado que realmente hace lo que puede, se esfuerza por sus alumnos y alumnas, innova en el aula hasta límites insospechados, llevan un montón de trabajo a casa, es capaz de recoger trozos de corcho blanco para que en clase se puedan hacer trabajos sin que sea gravoso para las familias,... etc.
No quiero ser como la sociedad en la que vivimos que da mucha más importancia a ciertos jugadores de "deporte rey" que a los docentes, médicos, bomberos,...
Vaya mi total reconocimiento a todos los que estamos integrados en la docencia de una forma o de otra.
Dicho esto, comienzo con mi proposición, ya que hoy lo que toca es que aporte una serie de ideas para hacer más fácil todo lo que he estado exponiendo a lo largo de mis entradas.
Esta proposición no va destinada al profesorado, sino que la quiero dirigir a esas personas que se encargan de la elaboración de leyes educativas, de los currículos, de la burocracia, etc. Creo que pocas personas dedicadas a esto leerán y aceptarán algunas de estas ideas, aunque noto un cambio en Andalucía con el cuestionario de "Repensar la primaria" que se le ha enviado a los centros.
Mi defensa realizada en la anterior entrada sobre el currículo abierto creo que debe ser completada con una serie de propuestas concretas. Mencionaba la necesidad de establecerlo de tal forma que lo que tuviésemos fuese unos criterios de evaluación finales, sin distinción de niveles, cursos, ciclos o edades. Dicho así, parece que se queda en una amplitud demasiado grande. Y si además pensamos que es el profesorado quien tiene que delimitar dichos criterios para evaluarlos, lo que estamos haciendo en cargar de más trabajo al docente.
Recuperando una anterior entrada, donde se proponía una evaluación mediante criterios y listas de cotejo, ( Sexta entrada: la evaluación competencial pura en base a criterios ) y teniendo en cuenta que por parte de los "hacedores" del currículo ya se tiene experiencia en la formulación de estándares, lo que planteo es que este trabajo quede ya fijado en esa nueva reforma que se promete.
¿Pero eso no es cerrar el currículo?
Pienso que no.
La idea es legislar nuestro diseño educativo formulando criterios de evaluación al estilo de lo que nos podemos encontrar ahora, desglosando esos criterios en aspectos concretos que se van marcando al conseguirlos. Criterios que no sólo contengan contenidos, sino que la concreción evaluable de los mismos contengan aspectos de conocimiento, de saber hacer, de resolución es situaciones problemáticas (que no resolución de problemas a partir de un enunciado aséptico).
Algunas personas pensarán que eso son los estándares, ¿verdad? Pues podríamos decir que sí, pero no con la filosofía tan clasificatoria como los que son en nuestra legislación actual. Además, los estándares actuales son finalistas de etapa, no son descriptivos de los criterios. Han sido pensados para calificar unos aprendizajes homogéneos, de un alumnado clasificado como ya he mencionado antes.
Además, podemos cambiar la palabra estándares de aprendizaje por estándares de alumnado, ya que lo que persiguen esas formulaciones es clasificar a los alumnos y alumnas en "los que han superado y en los que no" lo han hecho.
Un currículo abierto, pero claro en su formulación y donde se haya facilitado al profesorado todo lo "facilitable", es sinónimo de más tiempo para realizar lo importante en clase, con metodologías innovadoras y activas, sin seguir el libro de texto al pie de la letra. Un currículo abierto donde lo importante sea ese alumno o alumna en concreto, no lo de "tengo que cumplir una programación".
Es mi propuesta. No sé si habrá docentes que piensen de esta manera, pero me gustaría pensar que sí.
No quiero ser como la sociedad en la que vivimos que da mucha más importancia a ciertos jugadores de "deporte rey" que a los docentes, médicos, bomberos,...
Vaya mi total reconocimiento a todos los que estamos integrados en la docencia de una forma o de otra.
Dicho esto, comienzo con mi proposición, ya que hoy lo que toca es que aporte una serie de ideas para hacer más fácil todo lo que he estado exponiendo a lo largo de mis entradas.
Esta proposición no va destinada al profesorado, sino que la quiero dirigir a esas personas que se encargan de la elaboración de leyes educativas, de los currículos, de la burocracia, etc. Creo que pocas personas dedicadas a esto leerán y aceptarán algunas de estas ideas, aunque noto un cambio en Andalucía con el cuestionario de "Repensar la primaria" que se le ha enviado a los centros.
Mi defensa realizada en la anterior entrada sobre el currículo abierto creo que debe ser completada con una serie de propuestas concretas. Mencionaba la necesidad de establecerlo de tal forma que lo que tuviésemos fuese unos criterios de evaluación finales, sin distinción de niveles, cursos, ciclos o edades. Dicho así, parece que se queda en una amplitud demasiado grande. Y si además pensamos que es el profesorado quien tiene que delimitar dichos criterios para evaluarlos, lo que estamos haciendo en cargar de más trabajo al docente.
Recuperando una anterior entrada, donde se proponía una evaluación mediante criterios y listas de cotejo, ( Sexta entrada: la evaluación competencial pura en base a criterios ) y teniendo en cuenta que por parte de los "hacedores" del currículo ya se tiene experiencia en la formulación de estándares, lo que planteo es que este trabajo quede ya fijado en esa nueva reforma que se promete.
¿Pero eso no es cerrar el currículo?
Pienso que no.
La idea es legislar nuestro diseño educativo formulando criterios de evaluación al estilo de lo que nos podemos encontrar ahora, desglosando esos criterios en aspectos concretos que se van marcando al conseguirlos. Criterios que no sólo contengan contenidos, sino que la concreción evaluable de los mismos contengan aspectos de conocimiento, de saber hacer, de resolución es situaciones problemáticas (que no resolución de problemas a partir de un enunciado aséptico).
Algunas personas pensarán que eso son los estándares, ¿verdad? Pues podríamos decir que sí, pero no con la filosofía tan clasificatoria como los que son en nuestra legislación actual. Además, los estándares actuales son finalistas de etapa, no son descriptivos de los criterios. Han sido pensados para calificar unos aprendizajes homogéneos, de un alumnado clasificado como ya he mencionado antes.
Además, podemos cambiar la palabra estándares de aprendizaje por estándares de alumnado, ya que lo que persiguen esas formulaciones es clasificar a los alumnos y alumnas en "los que han superado y en los que no" lo han hecho.
Un currículo abierto, pero claro en su formulación y donde se haya facilitado al profesorado todo lo "facilitable", es sinónimo de más tiempo para realizar lo importante en clase, con metodologías innovadoras y activas, sin seguir el libro de texto al pie de la letra. Un currículo abierto donde lo importante sea ese alumno o alumna en concreto, no lo de "tengo que cumplir una programación".
Es mi propuesta. No sé si habrá docentes que piensen de esta manera, pero me gustaría pensar que sí.
domingo, 10 de diciembre de 2017
"Currículo abierto o currículo cerrado". Esa es una cuestión. (2ª parte)
No creáis que se me ha olvidado la segunda parte de esta entrada. Lo que pasa es que no me cuadraban bien las ideas que quería exponer. Hay ocasiones en las que mi decisión se iba hacia una opción y en otros momentos era la contraria. Así que voy a intentar exponer una serie de ideas y veremos al final cuál es la conclusión, la mía y la vuestra, ya que quisiera haceros partícipe de las dudas expresadas.
Primero vamos a aclarar términos para ponernos todos en la misma onda. Vamos a definir lo que es el currículo abierto y lo que es el cerrado.
Un currículo cerrado, en mi definición, es aquél que se establece mediante niveles obligatorios de consecución de contenidos por cursos y por edad. Es decir, delimito contenidos en un nivel concreto que tengo asignado a una edad. Por ejemplo, el que tenemos ahora. Salvo por el pequeño cambio de quitar importancia a los contenidos para dársela a los criterios de evaluación, seguimos delimitando al alumnado mediante la asignación por la edad a un nivel determinado, y a ese nivel o ciclo unos contenidos/criterios determinados. Sabemos exactamente que un alumno o alumna va a pasar tres años de su vida realizando una etapa de estudios, la de infantil, otros seis años realizando otra etapa, la primaria, (si es que no repite algún nivel), otros cuatros años,... está todo definido en cuanto a la temporalización. Además, ya sabemos que todo lo referente a... tal cosa, (entiéndase cualquier criterio o contenido) lo tenemos definido para un nivel o ciclo en concreto. ¿Se puede cerrar más el currículo?
Algunas personas pensarán que no, yo pienso que sí. Algunos profesores y profesoras logran cerrarlo más todavía cuando exclusivamente siguen eso llamado "libro de texto" y que lo toman al pie de la letra, página a página y línea a línea. Pero en fin, eso sería tema de otra entrada.
Sin embargo, el currículo abierto lo veo mucho más difuso. El no disponer de cajas estanco con criterios, edades, niveles, cursos,... puede despistar mucho a cierta parte de este profesorado al que me refería en el párrafo anterior.
Ya al principio de la entrada expresaba un montón de dudas sobre si era mejor el currículo abierto o cerrado. Las sigo teniendo. Pero creo que cogiendo el aforismo romano "In medium virtus est" (La virtud está en medio), os voy a proponer a vuestro parecer una idea sobre el currículo al que personalmente llamaría progresivo.
Este currículo no estaría tan cerrado ni tan abierto. Voy a intentar explicar lo más claramente que pueda esta visión curricular y para ello quiero comenzar estableciendo unas bases.
Lo primero es que no establecería niveles de referencia, no habría una división de los elementos curriculares por niveles o por ciclos o por etapas. Es más, no habría asignación de edades, ni nada parecido. Todo eso creo que es encasillar, y cortar ambiciones.
Un currículo abierto actualmente es una utopía, por lo que el progresivo me parece el más correcto.
Este tipo de distribución que propongo consiste en la formulación de los elementos curriculares al final de la etapa. Eso es lo que debería tener en cuenta el centro, y dependiendo del alumnado, de la situación geográfica, del nivel socio-cultural, y de las cincuenta mil cosas que rodean al centro, éste, dentro de su libertad pedagógica establecería una línea de consecución que se plasmaría en su proyecto educativo. Por supuesto, el centro no debería establecer grados ( si los hemos quitado de un Real Decreto, no lo vamos a incorporar a los centros.)
El alumnado, independientemente de su edad, estaría realizando aquellas actividades que realmente hicieran que avanzara en su progresión personal. No habría grupos de clase entendidos como 3ºA, 5ºC,.. Evidentemente esto requiere de agrupamientos flexibles y de una evaluación constante. Actualmente, con los agrupamientos que tenemos lo que hacemos es fomentar la mediocridad, no la personalidad. Las personas que están por "debajo de lo mínimo" han de alcanzar lo mínimo para aprobar. Aquellas que están "por encima" se les frena para que no vayan mucho más rápido.
Sé que lo que propongo es una utopía, y que quizás no es lo que muchos docentes piensan. El relativo confort que nos da este currículo tan cerrado, la graduación de los elementos curriculares, la homogeneidad de la edad en los distintos niveles, nos hacen pensar que es mejor quedarnos como está. Pero claro, lo de "quedarnos así" significa también que no vamos a respetar las personalidades de aquellos alumnos y que sus necesidades se van a tener que acomodar al resto del alumnado de una clase, o que los vamos a sacar de la clase (o dentro de la clase pero en un sitito apartado) para darles una cosa llamada apoyo, refuerzo,...
Pienso que nos estamos cargando a los futuros Curies, Einsteins, Pablos Pineda,... por comodidad en el trato hacia una mediocridad social.
Espero haberos transmitido al menos mis dudas. Gracias.
Primero vamos a aclarar términos para ponernos todos en la misma onda. Vamos a definir lo que es el currículo abierto y lo que es el cerrado.
Un currículo cerrado, en mi definición, es aquél que se establece mediante niveles obligatorios de consecución de contenidos por cursos y por edad. Es decir, delimito contenidos en un nivel concreto que tengo asignado a una edad. Por ejemplo, el que tenemos ahora. Salvo por el pequeño cambio de quitar importancia a los contenidos para dársela a los criterios de evaluación, seguimos delimitando al alumnado mediante la asignación por la edad a un nivel determinado, y a ese nivel o ciclo unos contenidos/criterios determinados. Sabemos exactamente que un alumno o alumna va a pasar tres años de su vida realizando una etapa de estudios, la de infantil, otros seis años realizando otra etapa, la primaria, (si es que no repite algún nivel), otros cuatros años,... está todo definido en cuanto a la temporalización. Además, ya sabemos que todo lo referente a... tal cosa, (entiéndase cualquier criterio o contenido) lo tenemos definido para un nivel o ciclo en concreto. ¿Se puede cerrar más el currículo?
Algunas personas pensarán que no, yo pienso que sí. Algunos profesores y profesoras logran cerrarlo más todavía cuando exclusivamente siguen eso llamado "libro de texto" y que lo toman al pie de la letra, página a página y línea a línea. Pero en fin, eso sería tema de otra entrada.
Sin embargo, el currículo abierto lo veo mucho más difuso. El no disponer de cajas estanco con criterios, edades, niveles, cursos,... puede despistar mucho a cierta parte de este profesorado al que me refería en el párrafo anterior.
Ya al principio de la entrada expresaba un montón de dudas sobre si era mejor el currículo abierto o cerrado. Las sigo teniendo. Pero creo que cogiendo el aforismo romano "In medium virtus est" (La virtud está en medio), os voy a proponer a vuestro parecer una idea sobre el currículo al que personalmente llamaría progresivo.
Este currículo no estaría tan cerrado ni tan abierto. Voy a intentar explicar lo más claramente que pueda esta visión curricular y para ello quiero comenzar estableciendo unas bases.
Lo primero es que no establecería niveles de referencia, no habría una división de los elementos curriculares por niveles o por ciclos o por etapas. Es más, no habría asignación de edades, ni nada parecido. Todo eso creo que es encasillar, y cortar ambiciones.
Un currículo abierto actualmente es una utopía, por lo que el progresivo me parece el más correcto.
Este tipo de distribución que propongo consiste en la formulación de los elementos curriculares al final de la etapa. Eso es lo que debería tener en cuenta el centro, y dependiendo del alumnado, de la situación geográfica, del nivel socio-cultural, y de las cincuenta mil cosas que rodean al centro, éste, dentro de su libertad pedagógica establecería una línea de consecución que se plasmaría en su proyecto educativo. Por supuesto, el centro no debería establecer grados ( si los hemos quitado de un Real Decreto, no lo vamos a incorporar a los centros.)
El alumnado, independientemente de su edad, estaría realizando aquellas actividades que realmente hicieran que avanzara en su progresión personal. No habría grupos de clase entendidos como 3ºA, 5ºC,.. Evidentemente esto requiere de agrupamientos flexibles y de una evaluación constante. Actualmente, con los agrupamientos que tenemos lo que hacemos es fomentar la mediocridad, no la personalidad. Las personas que están por "debajo de lo mínimo" han de alcanzar lo mínimo para aprobar. Aquellas que están "por encima" se les frena para que no vayan mucho más rápido.
Sé que lo que propongo es una utopía, y que quizás no es lo que muchos docentes piensan. El relativo confort que nos da este currículo tan cerrado, la graduación de los elementos curriculares, la homogeneidad de la edad en los distintos niveles, nos hacen pensar que es mejor quedarnos como está. Pero claro, lo de "quedarnos así" significa también que no vamos a respetar las personalidades de aquellos alumnos y que sus necesidades se van a tener que acomodar al resto del alumnado de una clase, o que los vamos a sacar de la clase (o dentro de la clase pero en un sitito apartado) para darles una cosa llamada apoyo, refuerzo,...
Pienso que nos estamos cargando a los futuros Curies, Einsteins, Pablos Pineda,... por comodidad en el trato hacia una mediocridad social.
Espero haberos transmitido al menos mis dudas. Gracias.
domingo, 3 de diciembre de 2017
"Currículo abierto o currículo cerrado". Esa es una cuestión. (1ª parte)
Creo que cualquier
persona que viva actualmente en España, ha "sufrido", de
una manera o de otra alguna reforma educativa (o más de una), y me
refiero como estudiante o como docente.
Pensemos que desde
1980 nuestra historia de leyes, aunque algunas no hayan entrado en
vigor, ha sido la siguiente: La LGE (Ley General de
Educación), LOECE (Ley Orgánica Reguladora del
Estatuto de Centros Escolares), LODE (Ley Orgánica
del Derecho a la Educación), LOGSE (Ley Orgánica
de Ordenación General del Sistema Educativo, LOCE (Ley
Orgánica de Calidad de la Educación), LOE (Ley
Orgánica de Educación), LOMCE (Ley Orgánica para
la Mejora de la Calidad Educativa). Si sé contar, han sido siete, de
las cuales dos llevan el nombre de "calidad".
En estos tiempos
también estamos pendientes de una nueva ley/reforma educativa. Tras
las últimas elecciones que se han celebrado, esperábamos un gran
pacto educativo de los partidos políticos que aportaran frescura,
nuevos rumbos, financiación correcta a lo que se legisla, etc. con
la esperanza de que si se ponían de acuerdo esos partidos, los
docentes íbamos a estar tranquilos ante nuevos cambios cada vez que
se cambiara de partido gobernante. Sabemos que una nueva ley
implica un cambio, por ello, quiero aprovechar para aportar ciertas
ideas que pueden hacer pensar (aunque sea para decir que son
imposibles).
Mi visión global
está basada en tres pilares, para mí fundamentales: El currículo,
la evaluación y la metodología.
Esta entrada sobre
dicha visión global quiero dedicarla al primer pilar: El currículo.
El currículo es
el conjunto de todas aquellas cosas que una serie de personas piensan
que hay que dar, trabajar, evaluar, calificar, … durante una etapa
educativa. Además, se estructura en distintos apartados: criterios,
objetivos, contenidos, indicadores, estándares,… con la necesaria
calificación de los aspectos.
Hasta este
momento, lo importante de los currículos (y sé que algunos no
estarán de acuerdo conmigo) han sido los contenidos. Sé que los
contenidos son importantes, pero no es lo más importante, además,
la estructura de contenidos se ha realizado siempre en forma de ondas
concéntricas, abarcando en cada avance lo anterior mas lo nuevo que
se pretende que sepan. Eso hacía que cada nivel o que cada curso era
un engrosamiento de contenidos, y que lo que se “veía” en
tercero, se volvía a “ver” en cuarto, pero más aumentado. Y así
durante toda la etapa. La evaluación quedaba tan debilitada que se
convertía en una mera calificación y clasificación del alumnado
mediante un número que partía de controles escritos (o exámenes)
que eran un batiburrillo de todo y que “ofrecía” una nota final
que no era nada real.
Creo que ha
llegado el momento de hacer una primera propuesta: un currículo que
no esté basado en contenidos exclusivamente.
Pero,...¡eso ya
lo tenemos! – me diréis.
Efectivamente. La
última reforma le da la importancia a los criterios de evaluación,
y los contenidos pasan a ser un componente más de los mismos. (Ahora
hace falta que los docentes nos quitemos la pesada carga de la
importancia y exclusividad de los contenidos arrastrada con reformas
y currículos anteriores).
Y, ¿entonces?
Lo que pasa es que
este currículo “basado en criterios” es tan “encajonado” y
tan cerrado en etapas, ciclos, etc., que vuelve a caer en los mismos
fallos que si estuviese basado en contenidos. Es más, si miramos
detenidamente los criterios para el primer ciclo de primaria, vemos
que son distintos a los del segundo ciclo, y que establecer una
relación criterial de continuidad a veces se hace difícil.
El actual
currículo, por lo menos aquí en Andalucía, está establecido en
algunos aspectos por normativa. La Consejería de Educación ya ha
relacionado los criterios de evaluación con los objetivos, con los
contenidos y con los indicadores. (Los estándares los ha dejado un
poco ...”apartados”). Y ha establecido la relación para el ciclo
completo, con lo que los centros tienen ahora un trabajo extra:
secuenciar y ponderar, es decir, ver qué criterios se van a aplicar
en el primer nivel del ciclo, en el segundo o en los dos.
No quiero
alargarme más en algo que por ahora no tiene solución. Veremos en
próximas reformas.
Sí propongo, en
esta primera fase, un currículo lineal, no basado en contenidos,
sino en la consecución de competencias para desarrollar “los
talentos” que cada alumno o alumna tienen, pueden obtener o pueden
desarrollar.
Y aquí tenemos
otro problema: ¿currículo abierto?, ¿currículo cerrado?
Es necesario que
aclaremos un poco esto, pero si me lo permitís lo hago en la
siguiente entrada, Esta es ya demasiado larga y se va a convertir en
un verdadero rollo inabordable.
jueves, 30 de noviembre de 2017
La evaluación del alumnado con necesidades educativas personales.
Me vais a permitir que comience esta entrada con una pregunta. ¿Qué es más importante, que el alumnado “sepa” o que “avance según sus capacidades”?.
En mi trayectoria profesional he tenido siempre dos cuestiones que me han preocupado, no sé si en exceso, pero la realidad ha sido esa. Éstas han sido: La evaluación de los alumnos y alumnas con necesidades educativas personales y el fracaso escolar. En mi anterior entrada “Una nueva estrella para el cole: la evaluación del alumnado con N.E.E.” ya di una visión general de mi pensamiento. Intento ahora profundizar un poco más.
Alumnado con necesidades educativas personales.
Sí, quizás estéis pensando que he cometido un error al decir personales en lugar de especiales. La verdad es que no, lo he puesto a propósito y expongo la causa. (Por cierto, lo de cambiar “especiales” por personales no es algo mío. Lo he leído en algún sitio pero ignoro la autoría).
En todos los centros tenemos alumnado “clasificado” como de NEAE (Necesidades Específicas de Apoyo Educativo). Pero este término no entra en la concepción que yo tengo de la enseñanza. Me cuadra cuando estamos hablando de si sabe contenidos, si reproduce lo que está marcado para un nivel o para un ciclo concreto, cuando hacemos más caso al cajón del currículo que a la persona que tenemos delante.
Uno de los grandes fallos que tenemos en nuestro currículo (y esto es visión personal) es de encasillar todo lo que tenemos que conseguir marcando unos cajones estancos llamados ciclos, niveles o etapas. Nuestro currículo recuerda más la estructura de carpetas que podemos tener en un ordenador que a lo que realmente debería ser: el hilo conductor para hacer que el alumno o alumna haga y sepa desenvolverse en este mundo tan cambiante.
A raíz de esa idea, propongo un currículo abierto, donde lo importante sea ver la progresión del alumnado según sus capacidades, ver cómo va logrando superar los criterios y marcar unos nuevos acordes a los conseguidos.
Si lo verdaderamente importante es esa persona que tengo delante, la tengo que evaluar conforme al desarrollo que esa persona va teniendo, y no porque esté en cuarto nivel la tengo que evaluar con los criterios establecidos por normativa para el segundo ciclo. Y estoy diciendo la palabra “evaluar”, es decir, saber exactamente dónde está, y hacer una previsión de qué es lo siguiente que le voy a proponer. Acorde con los criterios que vaya superando podré establecer una calificación si es que me la piden (que me la pedirán).
Y me vais a decir, y con razón, que eso ya se hace, y que se llama adaptaciones curriculares bien sean “significativas” o “no significativas”. Es cierto. En cuanto a la programación personal se hace, pero no sólo debe hacerse para saber qué dar, sino que aprovechando el trabajo que debería realizarse en el centro educativo confeccionando rúbricas o listas de cotejo de los indicadores o criterios, podemos aplicarlas para esta evaluación en concreto. No hay que volver a establecer nuevos aspectos evaluativos, sino aprovechar los que tenemos.
¿Y si el alumno o alumna está en una clase de cuarto y su nivel curricular es de segundo? Evidentemente yo abogo por ponerle la calificación acorde a lo que ha trabajado. Y claro, aquí ya hemos topado con un muro: El siete que tiene el alumno o alumna de cuarto vale lo mismo que el siete que pueda obtener este alumno que sigue unos criterios diferentes? Voy a responder a la gallega: ¿Lo realmente importante es un número que clasifica al alumnado? Pienso que no. Lo importante no es el número, lo que debemos tener en cuenta es cómo evoluciona, si consigue los criterios y adquiere las suficientes capacidades, (que no contenidos).
Y aquí enlazo con la segunda preocupación: El fracaso escolar.
Podríamos discutir mucho sobre el término, y como ya en otra entrada comentaba, (El fracaso escolar: un término obsoleto) mi opinión personal es que el fracaso escolar es una herencia de la idea clasificatoria y calificadora de sistemas educativos anteriores que sólo servían para establecer comparaciones.
Si realmente pensamos en una evaluación personalizada en la que tenemos en cuenta el desarrollo de ese alumno o alumna en concreto, ¿con qué argumentos defendemos que ha fracasado escolarmente? ¿Vamos otra vez a echar mano de las cajas estancas que mencionaba anteriormente? Por lo tanto, el fracaso escolar en sí, no existe desde este punto de vista.
Haciendo un punto y aparte. Todo lo que he desarrollado hasta ahora ha estado con el enfoque del alumnado con “niveles más bajos”, pero se puede aplicar a los alumnos (mira que me gusta poco la palabrita clasificados, pero en fin), clasificados como de altas capacidades. Esos son lo que lo saben todo, y siempre tienen la nota máxima en todo, ¿no? Pues no debería ser así. Deberíamos evaluarlos de acuerdo a lo que estén desarrollando criterialmente en ese momento, y si están en cuarto y pueden desarrollar los criterios de sexto debería de evaluarlos acorde a ellos. También ellos son alumnado con necesidades educativas personales.
No creáis que me he olvidado de la primera pregunta: ¿Qué es más importante, que el alumnado “sepa” o que “avance según sus capacidades”? Con el planteamiento que he realizado creo haber contestado. Mi máxima como docente siempre ha sido “No quiero que sepa, quiero que aplique lo que va sabiendo”.
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